martes , noviembre 20 2018
INICIO / VIRALES / “Sonrían, muevan caderas, tómense la cintura”. La sexualización infantil en los concursos de belleza

“Sonrían, muevan caderas, tómense la cintura”. La sexualización infantil en los concursos de belleza

Seguramente todos recordamos “Pequeña Miss Sunshine”. Una famosa película estrenada en 2006 que narra, a grandes rasgos, la batalla de una familia fracturada (el padre es un fracasado que sueña con hacer coachings inspiracionales, una madre que resiente profundamente la crisis de un matrimonio en el que no es tomada en serio y no puede conectar con él, un tío experto en literatura francesa que se lamenta por sobrevivir a un suicidio, un hermano mayor coqueteando con el nihilismo más adolescente con el que todos nos hemos encontrado, y un abuelo veterano de la segunda guerra mundial expulsado de un asilo por su adicción a la heroína) por llevar a Olive, la hija menor del matrimonio, a un concurso de belleza en California.

La película, graciosa, ágil, y decidida a ahondar en los conflictos familiares, las dinámicas entre sus sujetos (todos distintos), las torpezas de la paternidad, la protección a los más pequeños y, sobre todo, la fragilidad de las relaciones humanas, es un enorme triunfo a pesar de los resultados del viaje familiar. En la construcción, el certamen termina pasando a un segundo plano.

Las Olives de la vida real

Sin embargo, los concursos de belleza reales ofrecen algo bastante distante al perfecto relato de la familia que se reencuentra en su propia comunicación. En estos, el objetivo es que las niñas se conviertan en “misses”, destacadas modelos del circuito de belleza. En ellas se puede ver toda la parafernalia construida en torno a los exigidos cuerpos de las Miss Universo: esbeltas, maquilladas, recién llegadas del salón de belleza con el peinado más increíble de todos; llevan vestidos carísimos, saben sonreír y encantar al público. Algunas tienen asesores personales (en muchos casos son las propias madres, quienes, se rumorea, buscan vivir a través de sus hijas una vieja frustración). Saben moverse con gracia y autenticidad por la pasarela, están dispuestas a mostrar sus talentos y, en ocasiones, a desfilar en traje de baño.

Gabriela Tellez/La Nación

“Ahora sí vamos a conocer a la representante a nivel nacional de la categoría Miss Chiquitica 2014, quien participará durante todo el año en diferentes eventos”, anuncia la presentadora. Hay una pausa y una tensión dramática. La mujer mayor está junto a una fila de niñas. Ordena unos papeles en su mano. Pareciera esperar un redoble de tambores:

“Y la ganadora es…”

Una tal Valentina ha vencido a sus contrincantes. De repente, la infancia les azota la cara y les cae encima el llanto desconsolado que solo puede entregar un niño que perdió algo preciado. Se les corre el maquillaje del rostro. Pierden polvos, sombras, rimel. Se sacan el labial con rabia. La ganadora las abraza a todas. Está feliz, hay tiempo. Hoy es su día. Tras los bastidores, madres y padres celebran.

Así acaba el Miss Chiquitica del 2014, uno de los certámenes más prestigiosos de la industria de la belleza infantil costarricense. 

Gabriela Tellez/La Nación

Un modelo exportado

Traído directamente desde los Estados Unidos, la idea de convertir a niñas pequeñas en modelos es un formato de concurso que, de a poco, ha ido ganando fuerza a lo largo de todo Latinoamérica. Populares, llamativos y controversiales, los padres y algunos ciudadanos revisionistas no se han demorado demasiado en criticar el fenómeno, acusándolo de perpetuar estereotipos de género, y sexualizar a las menores de edad. 

Uno de los países a los que ha llegado con algo de fuerza es México. La agencia de noticias EFE se comunicó con África Vicario, una modelo y profesora de academia encargada de formar a las futuras modelos. En sus manos, está moldear a estas pequeñas mentes para caminar con elegancia, gracia, y saber dar la mirada correcta para poder mostrarle al jurado el color de sus ojos. Según ella:

“[Hay] un boom y un tabú en torno al modelaje. México es un país de costumbres, más tradiciones. Y ver ese tipo de cosas diferentes nos llama la atención, y lo empezamos a relacionar con cosas que nada tienen que ver sin conocer el tema”.

EFE

Mientras habla, las niñas que asisten a su academia desfilan. Cuando los periodistas de la agencia se les acercan, ellas le hablan a la cámara con personalidad e imposición. No tienen ningún miedo a los lentes. Se presentan demostrando una personalidad arrolladora. Una pequeña, menuda y con una tiara en la cabeza, dice:

“¡Me llamo Fátima Almaraz, tengo 10 años, y vengo representando, orgullosamente, a Ciudad de México!”.

EFE

Luego, con las manos en la cintura, da una ancha vuelta por el salón, y vuelve con sus compañeras. Esta misma pequeña fue la reina del certamen Mini Belleza Latina en su ciudad representada, en la demarcación Venustiano Carranza de la capital.

Mini Belleza Latina no es solo el nombre de un evento al que asisten miles de niñas y padres (mucho a los cuales la organización debe domar. No faltan los que buscan comprar coronas, o intentar que sus hijas se vean beneficiadas de alguna u otra manera mediante una influencia ejercida por ellos), es también una franquicia presente en 14 de los 32 estados del país. Llevando sobre ellos el “prestigio” de ser los impulsores de la industria en México, organizan los concursos regionales, nacionales e internacionales, seleccionando a las niñas según sus habilidades para el modelaje, haciéndolas pasar de etapa según los eventos ganados. En sus manos está esa impuesta responsabilidad de convertirlas en modelo. Muchas de las pequeñas tienen el sueño de llegar lejos.

EFE

La sexualización infantil

A pesar de que muchas de estas niñas aseguran disfrutar el modelaje y que la época de certámenes es una de gran emoción y expectación para ellas, la de muchos adultos dista bastante de la de las pequeñas. La tranquilidad de las menores se rompe. El 2017, se acusó a Mini Belleza Latina de estar erotizando a las pequeñas. Según estas denuncias, era algo inhumano que se naturalizara ver a pequeñas desfilando para un montón de adultos, todas llenas de maquillaje y en traje de baño. La búsqueda desesperada de aprobación por la belleza propia ha sido un tema recurrente desde el comienzo de este siglo. Y muchos consideran que el llegar a competir formalmente por esta, solo sigue atrofiando las nociones de aceptación de las niñas en formación. De acuerdo a las declaraciones del diputado federal y presidente de la Comisión de Derechos de la Niñez, Jesús Valencia:

“Las niñas están sobreexpuestas. Estos certámenes no abonan la autoestima de las niñas ni su desarrollo personal, más bien las estigmatizan”.

Valencia y variadas organizaciones pro-derechos infantiles aseguran que este tipo de concursos no solo dañan la integridad psicológica de las niñas, y las somete al escrutinio de los jueces, sino que también las expone a delitos de índole sexual, infringiendo una serie de artículos de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. 

Por otro lado, hay algunas madres emblemáticas que se muestran en el opuesto diametral de las opiniones del diputado, y aseguran que no hay nada de malicioso en esta clase de competencias. Según la directora de la organización Mini Belleza Latina México, Jenifer Ramos:

“La primera reina nacional e internacional es mi hija. ¿Tú crees que yo voy a exponer a mi hija? La organización no esconde ni ha hecho nada malo”.

Gabriela Tellez/La Nación

Lo mismo dice Leticia Pérez, madre de la pequeña Fátima (quien está escolarizada en casa para poder tener horarios más acordes a la actuación y el modelaje). Según ella, las críticas se deben a un exacerbado y bien visto machismo en México:

“Son niñas con un vestido lindo, a cualquier mujer, chiquita o grande, le gusta un vestido lindo, y no puede prohibirse esta situación porque no están haciendo nada mal. Y detrás está el papá o la mamá”.

Medidas más duras

Valencia no es el único que ha considerado que estos concursos pueden llegar a afectar a niveles impensados a las pequeñas. La municipalidad de La Paz, en Bolivia, decidió aprobar una ley que prohíbe cualquier tipo de actividad relacionada con certámenes de belleza infantil. Esta ley concibe a las competencias como actividades que se distancian de la edad de las menores, las expone a ser hípersexualizadas, y también a la erotización temprana de sus cuerpos. El Concejo Municipal también aseguró que esto podría, perfectamente, vincularse en más de un nivel con la violencia infantil.

El promotor de la norma fue el presidente del Concejo, Pedro Susz. El miércoles recién pasado, comunicó para una rueda de prensa local que:

“No queremos que las niñas sigan siendo objetos de uso sexual, objetos para vender determinados productos de moda”.

La ley, a la que bautizaron como Ley de Prevención y Protección de la Integridad Sexual de las Niñas, Niños y Adolescentes, también impide que las menores trabajen en anuncios publicitarios cuyos guiones impliquen gestos insinuantes. Según Susz, el objetivo es alejarlas también de un posible abuso de sus padres o tutores:

“[La meta es que] no sean utilizadas por sus padres o tutores o la sociedad, como copias de adultos obligándolas a adoptar actitudes, poses, acciones, modas, maquillajes, peinados, etcétera, que no corresponden a su edad”.

Las autoridades ya han anunciado en más de una ocasión que la violencia contra los niños ha subido. De acuerdo a los datos entregados por la Fiscalía, 16 niños sufren agresiones sexuales en Bolivia a diario; y en 2017 se registraron 87 infanticidios. La nueva ley indica que la hipersexualización es una forma de violencia psicológica, y en esta, tanto niños como adolescentes son forzados o inducidos a hacer cosas que son poco propias a su edad.

Actualmente, la ley solo aplicará para La Paz, una ciudad que tiene apenas 800.000 habitantes, y la redacción de las sanciones reglamentadas aún está pendiente. 

Mira también

Llevaba una semana esperando a que su dueño regresara, pero no lo hizo. Una mujer lo miró y lo ayudó

Con lo que nunca deberíamos jugar es con la lealtad de nuestros perritos. Jamás. Porque si …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.