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La ‘app’ de citas gays Grindr fue la pionera en las aplicaciones de contactos por geolocalización

Grindr

Aunque muchos creen que Tinder es el gran referente en aplicaciones de contactos mediante geolocalización, lo cierto es que la pionera en este tipo de apps hoy tan populares fue Grindr, el servicio de citas para hombres homosexuales y transexuales que acaba de ser noticias por una preocupante difusión de datos de usuarios no consentida.

El creador de la aplicación es Joel Simkhai, un israelí gay radicado en Los Ángeles que, insatisfecho con las webs de contactos tradicionales, que a menudo le emparejaban con hombres que vivían en zonas muy alejadas, decidió buscar una solución.

Aprovechando que la segunda generación de iPhone incluía GPS integrado, a Simkhai se le ocurrió elaborar una aplicación móvil que mostrase a los posibles contactos según la distancia del usuario. Con esta idea y mucho trabajo detrás, el 25 de marzo de 2009 nació Grindr e inició un camino que luego seguirían muchos otros.

La aplicación no tardó en convertirse en todo un éxito, primero en Estados Unidos, pero pronto en países de todo el globo, incluido muchos en los que ser gay está penado por la ley como Afganistán, Etiopía, Yemen, Arabia Saudí, India o Irán (en muchos de ellos, Grindr está hoy bloqueado total o parcialmente). Grindr no solo tuvo una gran acogida en la comunidad gay internacional sino que además recibió el reconocimiento del sector tecnológico, lo que permitió a la app hacerse con numerosos premios.

Dos años después, animados por la buena acogida, Simkhai y su equipo lanzaron Blendr, una app similar pero para personas de cualquier orientación sexual. Sin embargo, la competencia comenzó a endurecerse y tuvo que verse las caras con otras como Badoo, Meetic o la citada Tinder.

La interfaz de Grindr es muy sencilla, una cuadrícula de fotos de otros usuarios ordenadas según la cercanía. Al pinchar sobre una de ellas es posible ver la foto ampliada y un perfil básico con unos pocos datos que se puede ver ampliado deslizando el dedo hacia arriba sobre la foto.

Con el perfil abierto, el usuario puede incluirlo en favoritos (para tenerlo localizado siempre, aunque no se encuentre cerca), bloquearlo o iniciar un chat privado con esa persona. El chat, como el de cualquier aplicación de mensajería instantánea, permite mandar emojis, otras fotografías y también la ubicación.

En enero de 2016, Grindr anunció la venta de una participación del 60% de la compañía, por 93 millones de dólares, a la empresa china de videojuegos Beijing Kunlun Tech. Justo dos años después, el pasado enero, la compañía asiática compró el 40% restante. Así que, irónicamente, Grindr pertenece ahora a una empresa de uno de los países menos recomendables, junto con Rusia y Oriente Medio, para el colectivo LGTB.

Al parecer, en asuntos de negocios, el potencial económico puede más que los prejuicios socioculturales. En 2017, Grindr alcanzó los 27 millones de usuarios en todo el mundo, y ese es un filón muy grande que explotar. Aunque ahora habrá que ver cómo afecta el escándalo destapado por BuzzFeed News y Techcrunch al futuro de la compañía.

 

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