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Inventó que hijo tenía cáncer y le infligió dolor innecesario: La nueva forma de maltrato infantil

Con tan sólo ochos años de vida, Christopher estuvo en más de 300 ocasiones en un hospital o en una consulta pediátrica en Texas. Desde que tenía sólo días de edad, su madre, Kaylene Bowen, le inventó enfermedades y le infligió dolor para que posteriormente fuera atendido por enfermeras y médicos, hasta el punto de crear una congruente historia que estipulaba que el pequeño padecía de un cáncer terminal. 

Inexplicablemente y debido a las detalladas mentiras que salían de la boca de Bowen, su hijo fue sometido a decenas de procedimientos y exámenes, sumamente invasivos, los cuales incluso pusieron su vida en peligro. Exámenes adulterados, administración de fármacos que lo hacían vomitar y un sinfín de síntomas falsos fueron algunos de los factores que propiciaron que el engaño de la madre se extendiera durante años y a espaldas de los médicos.

Las fotografías desplegadas en la página de Facebook de la madre ponen de manifiesto que Christopher pasó gran parte de su vida conectado a apoyo alimenticio, con mascarillas de oxígeno e incluso postrado en una silla de ruedas. Gracias a la macabra y convincente forma en que la madre llevó a cabo el proceso, Bowen llegó incluso a recaudar miles de dólares para costear los constantes tratamientos y procedimientos a los que era sometido su hijo a través de campañas de beneficencia en internet. 

Kaylene Bowen
Kaylene Bowen
Kaylene Bowen

Una de las consecuencias más macabras de las mentiras de Bowen fue que por años Christopher fue alimentado a través de un tubo, luego de que la madre asegurara que el menor vomitaba todo lo que ingería. Hasta el momento se desconoce si la mujer lo hizo vomitar intencionalmente o esto era producto de la administración periódica de fármacos que generaban que devolviera la mayor parte de los alimentos.

Todo cambió cuando personal médico del Centro Médico de Niños en Dallas, Texas, notó ciertas incongruencias en el testimonio de Bowen. Fue allí cuando reunieron las piezas del rompecabezas y alertaron a la fiscalía local sobre la situación que presumían que estaba ocurriendo en perjuicio del pequeño.

A raíz de la denuncia efectuada desde el centro asistencial para niños, la fiscalía local dio origen a una investigación que determinó que la madre de 34 años padecía el “Síndrome de Münchausen por poder”, por lo cual fue arrestada y acusada de causarle “graves lesiones corporales” a su propio hijo, además del pago de una fianza cercana a los 150 mil dólares. 

 

Desde los 11 días de vida

Investigadores presumen que el maltrato hacia Christopher comenzó cuando tenía tan sólo 11 días de vida, teoría que fue ratificada por el padre biológico, Ryan Crawford, con quien la madre mantuvo una breve relación sentimental. Crawford relató que durante el embarazo Bowen solía ir al hospital de forma constante, asegurando que poseía algún tipo de desorden asociado al embarazo, lo que le hizo pensar que algo pasaba con la mujer, sin embargo no le prestó mayor atención.

“Siempre decía que Christopher estaba enfermo. Cada semana. Cada mes. Decía que algo andaba mal”.

Debido a que Crawford perdió el contacto con la mujer y no practicó una paternidad responsable, nunca se enteró de las vejaciones de las que estaba siendo objeto su hijo biológico, cuya vida podría haber terminado a raíz de los invasivos procedimientos a los que fue sometido. De acuerdo a los últimos reportes, el niño estaría viviendo con su padre biológico y se desconocería el paradero de la madre.

Kaylene Bowen

El médico como un padre

El Síndrome de Munchausen por poderes, alude a un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por una obsesión que posee el cuidador, generalmente la madre, a que el menor permanezca por prolongados períodos de tiempo en observación o al interior de un hospital. Los casos más graves corresponden a personas que se encuentran inmersos en el área de la salud, hecho que les permite manejar un mejor y más amplio vocabulario y así crear una historia creíble.

Pese a que se desconocen las causas que podrían dan origen a este trastorno psiquiátrico, expertos coinciden en que en la mayoría de los casos, los afectados fueron maltratados cuando eran niños o crecieron en un ambiente carente de afecto. En conversación con “El País”, el psiquiatra Sergio Oliveros estableció que quienes la padecen, perciben en el médico una suerte de padre o tutor.

“Es frecuente que estos pacientes presenten personalidad histriónica o límite. Suelen haber experimentado graves carencias afectivas en la infancia y, con frecuencia, malos tratos. Con su conducta, obtiene los cuidados del personal médico (padres en su fantasía) que careció en su infancia y descarga su rabia sobre el menor (una identificación de su indefensión frente a sus progenitores maltratadores)”.

La fórmula más utilizada por las madres o cuidadoras que coexisten con este síndrome, alude a prácticas como agregar sangre a la orina o heces del menor para simular una enfermedad, sobrecalentar el termómetro para denotar la existencia de fiebre, paralizar la alimentación para que el afectado experimente una considerable pérdida de peso, administrar fármacos que le provoquen vómitos, náuseas o diarrea e incluso infectar la vía intravenosa, lo que desencadena una enfermedad real.

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