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“Ella no es un ser humano”: La historia de la neonazi condenada a cadena perpetua por ocho muertes

“Hola, soy Beate Zschäpe, la mujer que han estado buscando durante días”. No hay mejor forma de comenzar esta historia que con esa frase, que fue la que Beate Zschäpe -o como es conocida internacionalmente, la “novia nazi”– le dijo a la policía cuando los llamó para entregarse. Esto pasó el 8 de noviembre de 2011, en la ciudad de Zwickau, donde vivió sus últimos días de libertad, ahora ha sido condenada a cadena perpetua por sus crímenes.

Y es que la historia de Zschäpe parece sacada de una película, ya que para llegar a entregarse, tres cosas tuvieron que pasar: un intento fallido de robar un banco, dos suicidios en una autocaravana y el incendio de una casa ¿No entiendes qué tienen que ver esas cosas? Tranquilo, nosotros te explicamos la historia de esta peligrosa mujer.

“Ella no es un ser humano”

Pero antes, vale dejar claro algunas cosas.

Cuando llamó para entregarse a la policía no la tomaron en serio y le cortaron el teléfono rápidamente, por lo que tuvo que ir a hacerlo presencialmente en una comisaría. Hasta ese momento mantenía una fachada de mujer amable, que vivía con dos gatos y siempre estaba cocinando -como dicen sus vecinos-, pero en realidad ella era parte de un trío terrorista neonazi alemán llamado Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), que estaba siendo investigado por 15 robos, múltiples ataques con bombas y diez muertes (ocho de los cuales eran inmigrantes).

Su juicio comenzó en 2013 y contó con 440 sesiones y 540 testigos. En el mismo se le condenó a cadena perpetua por los asesinatos, aunque ella no fue la autora material de ninguno. Por otro lado, Gamze Kibasik, hija de una de las víctimas, habla de lo rara que es Zschäpe y de como nunca paraba de sonreír: “Ella no es un ser humano. No hay signos de remordimiento en su rostro”.

En 2013, cuando comenzó el juicio, se destapó en los medios que los asesinatos habían sido ejecuciones, que tenían por objetivo lograr miedo entre los inmigrantes y así hacerlos pensar que era mejor irse de Alemania. Zschäpe llegó incluso a editar un video que mandó a varios medios de comunicación alemanes y asociaciones musulmanas, en las que mezclaba imágenes del programa La Pantera Rosa con las fotografías de sus víctimas, a modo de reconocer que eran ellos los que estaban tras esas muertes.

Spiegel Online

En el juicio se supo que si bien la policía tenía acceso a ese video, nunca lo tomaron en serio y obviaron su contenido ultraderechista. Estas cosas hacen que este fallo cuestione el trabajo policial y el poco cuidado de parte de los servicios secretos dentro del caso. Si en un comienzo la policía creía que las muertes tenían que ver con ajustes de cuentas entre mafias, después todo se puso peor, ya que la inteligencia alemana quemaría documentos para no presentarlos e incluso se supo que un policía fue testigo de uno de los asesinatos.

El banco, una autocaravana y la casa en llamas

Pero la historia de Beate Zschäpe comienza mucho antes, cuando ella tenía 14 años y entró en una pandilla juvenil donde conoció a Uwe Mundlos, quién sería su primer novio y con el que comenzó a robar, primero cosas pequeñas como cigarros o dinero, hasta que él se fue al servicio militar.

Fue entonces cuando Uwe Böhnhardt, su mejor amigo, comenzó a ser su novio. Eso no importó demasiado en la relación de amistad que mantenía con Mundlos, de hecho los tres se fueron a vivir juntos en 2008, en Zwickauer, al este de Alemania, una pequeña ciudad que es conocida por ser la cuna de la marca de autos Audi.

Marc Muller / EFE

Los tres funcionaban como un equipo, donde cada miembro tenía una tarea especifica y así se mantuvieron sin problemas hasta que el 4 de noviembre de 2001, después de un intento de robo a un banco que salió mal, tanto Mundlos como Böhnhardt escaparon con la policía casi encima. Su único escape fue suicidarse en una autocaravana.

Zschäpe, al verse acorralada por los policías y con sus dos compañeros muertos, decidió escapar, no sin antes quemar la casa donde vivían para poder borrar las evidencias. Para mala suerte de ella, los bomberos alcanzaron a combatir el fuego y entre las cosas que quedaron a salvo estaba una copia de un DVD de La Pantera Rosa, lo que les dio la primera pista para comenzar a unir cabos.

Las ocho personas muertas / Foto: German Police Handout

La misma condenada ha dicho que después de 13 años de vivir en la clandestinidad, ella solo buscaba estar tranquila como no lo estaba hace tanto tiempo. Que solo quería dormir tranquila, y que esa fue la razón para, en 2011, hacer la llamada que dio fin a toda esta historia.

 

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